La situación de los bosques nativos de nuestra región
Si
analizamos la realidad pasada y presente de nuestra región, vamos a
sorprendernos al descubrir que estas tierras eran netamente forestales por su abundancia
en bosques nativos. Éstos se distribuían en las sierras con los majestuosos
molles, al pie de la sierras con los increíbles cocos y talas, en el llano con
los añejos algarrobos; por solo mencionar algunos de los ejemplares arbóreos
mas comunes de ver en otros tiempos. Millones de hectáreas cubiertas por
hierbas, arbustos y árboles, conviviendo armónicamente con la fauna autóctona.
El bosque
nativo es un sistema muy complejo donde reina la vida y la diversidad, donde se
fabrican naturalmente el suelo y el
agua, allí es donde nace nuestra identidad, porque ha sido nuestro paisaje
original, nuestro primer hogar; de él y
gracias a él nos hemos desarrollado como pueblo. Porque de él obtuvimos y
obtenemos todo: el agua, el suelo para cultivar, la madera para construir y
calentarnos, los frutos y los animales para alimentarnos, las medicinas, los
aromas, los colores, los sonidos, simplemente la vida.
Si
analizamos un conjunto de factores naturales que se dan en nuestra región: por
un lado, clima semiárido con precipitaciones concentradas en la época estival y
fuertes vientos en la estación seca, y por otro lado, suelos sueltos con
marcadas pendientes y poca cohesión
entre sus partículas, podemos razonar que este sistema solo es estable con una
cobertura vegetal que evite los procesos de erosión causada por las lluvias y
los vientos. La naturaleza es sabia, ya que toda esta región estaba cubierta
por bosques nativos, y no solo por vegetación herbácea.
Sin
embargo los responsables de que actualmente estemos viviendo los desequilibrios
ambientales que afectan nuestras vidas y nuestra calidad de vida, quieren tapar
el sol con las manos. Negar la realidad, es una postura cómoda, creer que las
tecnologías van a superar nuestros problemas, también; más grave es aun, porque
no nos permiten ver en que punto estamos parados para empezar a buscar posibles
soluciones.
Si
pensamos que los suelos de nuestra región son muy frágiles por ser arenosos y con
fuerte inclinación no es necesario ser muy especialista para concluir que hoy
estamos viviendo las consecuencias negativas de haberle quitado al suelo su
única protección contra la erosión: los bosques nativos. Hemos generado un crecimiento económico basado
en un modelo agroexportador de materias primas sin desarrollo sustentable y sin
equilibrio socio ambiental.
Seguimos
avasallando los ecosistemas naturales sin ningún tipo de ordenamiento y
control, lo cual genera efectos nocivos
sobre el ambiente, la salud humana y la justicia social: miles de familias de
pequeños productores del interior profundo desplazadas, enfermedades derivadas
del uso y abuso de agrotóxicos, perdida de biodiversidad y de millones de tonelas de suelo fértil por erosión hídricas y eólica con
disminución de la superficie productiva y tormentas de tierra, perdida de
diversidad productiva y de semillas criollas adaptadas a nuestros ambientes;
por solo nombrar algunas consecuencias.
Pero aun
estamos a tiempo de revertir esta situación?
En todas
estas regiones quedan algunos relictos de bosques nativos a partir de los
cuales podrían recuperarse parte de la vegetación boscosa y estabilizar
parcialmente el sistema.
Si
recuperamos nuestro paisaje original -los bosques nativos- estaremos también
rescatando nuestra identidad, sabremos de donde venimos y tendremos en claro
hacia donde queremos ir.
Ingeniera forestal
Natalia De Luca